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Declaración de accesibilidad
Para un organismo de derechos, la accesibilidad no es una cualidad que se agrega al final: es parte del derecho que se garantiza. Una plataforma pública que no puede ser usada por todas las personas, sencillamente, no está cumpliendo su función. Por eso adoptamos como estándar de trabajo las Pautas WCAG 2.1, nivel AA —el grado de referencia internacional para el contenido web— y diseñamos dentro de ese estándar desde el primer trazo.
La decisión de método es deliberada: en lugar de diseñar primero y verificar accesibilidad después —cuando corregir ya es caro o imposible—, fijamos el estándar antes de dibujar nada. La accesibilidad fue el punto de partida, no un control final.
- El orden habitual
- Diseñar
- Maquetar
-
Verificar lo que se pueda
- Nuestro orden
- Fijar el estándar
- Diseñar dentro del estándar
- Al final, sólo confirmar

Qué es la accesibilidad web
El concepto, el estándar y sus cuatro principios
La accesibilidad web es la cualidad de que la información y las funciones de un sitio puedan ser percibidas, comprendidas y usadas por cualquier persona, incluidas las personas con discapacidad y quienes navegan con configuraciones o tecnologías de apoyo distintas a las habituales —por ejemplo, un lector de pantalla, el teclado en lugar del mouse, o el texto ampliado al doble de tamaño.
El estándar técnico de referencia se llama WCAG, sigla en inglés de Web Content Accessibility Guidelines (Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web). Lo publica el W3C, el consorcio internacional que define las normas de la web, y es la referencia que adoptan gobiernos y organismos de todo el mundo.
WCAG define tres niveles de conformidad. El nivel A es el mínimo imprescindible; el nivel AA es el estándar exigible y la referencia internacional para sitios públicos; el nivel AAA es el grado más alto y no siempre es alcanzable en todo el contenido. Esta plataforma declara conformidad con el nivel AA, y en buena parte de su paleta y su tipografía alcanza AAA.
Los cuatro principios (POUR)
Todo el estándar se organiza en cuatro principios. En inglés forman la sigla POUR; en lenguaje claro son:
La información se puede percibir por más de un sentido: si algo se comunica con color, también se comunica con texto; si hay audio, hay alternativa escrita.
Todo se puede usar, también sin mouse: con el teclado, con la voz o con dispositivos de apoyo. Nada queda fuera de alcance.
Se entiende tanto el contenido como el funcionamiento: el lenguaje es claro y la interfaz se comporta de forma previsible.
Funciona con distintas tecnologías, hoy y en el futuro, incluidos los lectores de pantalla y los navegadores que vendrán.

Marco normativo
Lo que la ley nos obliga a cumplir —y que decidimos exceder
La accesibilidad no es sólo una buena práctica: en Argentina es una obligación con jerarquía constitucional. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas fue aprobada por la Ley 26.378 y elevada a jerarquía constitucional por la Ley 27.044, en los términos del artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional. La Convención liga de manera expresa la accesibilidad, el acceso a la información y la educación como derechos de las personas.
En el plano de la web, la Ley nacional 26.653 (2010), de Accesibilidad de la Información en las Páginas Web, obliga al Estado a que sus sitios sean accesibles y delega las normas técnicas en la ONTI (Oficina Nacional de Tecnologías de Información). La Disposición ONTI N.° 2/2014 fijó como referencia la versión WCAG 2.0.
Finalmente, la Ley 6.367 de la Ciudad (2020) establece el uso de lenguaje claro en el sector público. Como órgano autónomo, la Defensoría del Pueblo adopta este estándar de redacción como propio —su definición se detalla más abajo, en el apartado de accesibilidad cognitiva.

Cómo lo cumplimos
De la definición a la evidencia
a. Contraste de color
La relación de contraste mide cuánta diferencia de luminosidad hay entre un texto y su fondo; se expresa como una proporción —por ejemplo, 4.5:1. WCAG AA exige un contraste mínimo de 4.5:1 para el texto normal y de 3:1 para el texto grande y los componentes de interfaz. Importa porque no todo el mundo lee en condiciones ideales: una persona con baja visión, una pantalla bajo el sol, o una madre leyendo del celular en la vereda mientras hace un trámite necesitan que las letras se distingan sin esfuerzo.
Cada par de color del sistema está medido y verificado. El par de menor contraste de toda la plataforma es 4.99:1 —y aun así queda por encima del mínimo AA—; la mayoría de los pares alcanza el nivel AAA, y el texto de cuerpo llega a 16.3:1.
Relaciones de contraste reales de la paleta, medidas según WCAG 2.x.
b. El color nunca va solo
El criterio WCAG 1.4.1 establece que el color no puede ser el único portador de significado. Si una información se transmite sólo por color, queda fuera del alcance de quien no lo distingue —por daltonismo, baja visión o una pantalla en blanco y negro. Por eso, en toda la plataforma, cada área temática se identifica siempre con color + nombre + ícono, y los estados (error, éxito, alerta) combinan el color con texto y con forma. El color refuerza; nunca carga solo el mensaje.

Inscripción y vacantes
color + nombre + ícono

Educación inclusiva
color + nombre + ícono

Reclamos y acceso
color + nombre + ícono

Vida escolar y comunidad
color + nombre + ícono
c. Navegación por teclado y foco visible
Operar sin mouse significa poder llegar a cualquier enlace, botón o campo usando sólo el teclado —algo esencial para quien tiene una limitación motriz o usa un lector de pantalla, que navega por teclado. Para que eso funcione hace falta un indicador de foco: una marca visible que señala en qué elemento estás parado en cada momento. En la plataforma, todo es operable con Tab, Enter y Esc; el foco es siempre visible; y cada página abre con un enlace para saltar directo al contenido, sin recorrer el menú entero.
d. Semántica HTML, ARIA y lectores de pantalla
Un lector de pantalla es un programa que convierte la pantalla en voz o en braille, para que una persona ciega o con baja visión pueda usar el sitio. Para que ese programa entienda la página, el código tiene que estar bien estructurado: eso es el HTML semántico —usar cada etiqueta según su significado real (un título es un título, una lista es una lista)— complementado con ARIA, un conjunto de atributos que nombran y describen elementos cuando el HTML por sí solo no alcanza. En la práctica usamos un único título principal por página, una jerarquía de encabezados sin saltos (de h1 a h2 a h3), regiones nombradas para que se anuncien por su función, y atributos ARIA en los componentes interactivos.
e. Texto escalable y reflujo
El reflujo es la capacidad del contenido de ampliarse hasta el 200% sin perder información ni romper la maqueta: el texto crece, las columnas se reacomodan y nada queda cortado ni superpuesto. Es decisivo para personas con baja visión y para adultos mayores, que suelen agrandar la letra. La grilla del sistema es fluida y está construida en unidades relativas, de modo que la página se reacomoda con el zoom en lugar de quebrarse.
f. Texto alternativo en las imágenes
El texto alternativo es una descripción escrita que acompaña a cada imagen y que el lector de pantalla lee en voz alta; sin él, una imagen es un silencio para quien no la ve. Las imágenes que aportan información llevan una descripción que comunica su contenido, y las puramente decorativas se marcan como tales para que el lector las omita y no agregue ruido.
g. Movimiento respetuoso
prefers-reduced-motion es una preferencia que la persona configura en su sistema operativo para pedir menos animación en pantalla. Importa porque el movimiento puede provocar mareos o malestar a personas con trastornos vestibulares, y resultar una distracción para quien tiene dificultades de atención. Cuando detectamos esa preferencia, desactivamos transiciones y reproducción automática: la información sigue ahí, sin el movimiento.
h. Lenguaje claro = accesibilidad cognitiva
El lenguaje claro, según la definición de la Ley 6.367 de la Ciudad, es un estilo de redacción clara y directa, con expresiones sencillas, párrafos breves, sin tecnicismos innecesarios y con un diseño y formato amigables. Escribir así también es accesibilidad: la accesibilidad cognitiva beneficia a personas con discapacidad intelectual, a quien atraviesa un momento de estrés —y un trámite escolar suele serlo— y a quien tiene otro primer idioma. Lo aplicamos con oraciones cortas, términos definidos en el mismo lugar donde aparecen, y un asistente de IA que responde, por diseño, en lenguaje claro.

Cómo lo sostenemos
La accesibilidad se mantiene, no se firma una vez
Cumplir el estándar una vez no alcanza: hay que conservarlo a medida que la plataforma crece. Lo sostenemos con tres prácticas continuas.
- Auditoría periódica. Cada vez que se publica una vista nueva, se revisa con herramientas automáticas y con pruebas manuales usando tecnologías de apoyo, como lectores de pantalla.
- Control de contenidos de terceros. Los PDF de normativa y los documentos externos se verifican —etiquetado, texto alternativo y orden de lectura— antes de publicarse.
- Escucha de las personas usuarias. Cada reporte de una barrera entra al backlog del proyecto y se corrige en los ciclos de trabajo siguientes.

Declaración formal
Estado y alcance de la conformidad
Estado de conformidad
Conformidad total con WCAG 2.1 nivel AA.
Alcance
Plataforma «Punto de Respuesta», versión educativa, de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Limitaciones conocidas
No se registran limitaciones conocidas a la fecha.
Método de evaluación
Autoevaluación con herramientas automáticas y revisión manual del sistema de diseño.
Última revisión